Blue Valentine recoge la historia de un matrimonio en decadencia. Cindy (Michelle Williams), auxiliar de enfermería que en algún momento aspiró a convertirse en médico, ahora es madre y también esposa de Dean (Ryan Gosling), quien decía jamás iba a casarse o formar una familia.
Dean parece un hombre descomplicado, relativamente conforme con su realidad. Un padre muy amoroso con su pequeña Frankie (Faith Wladyka). Posee talento para la música, pero jamás se dedica plenamente. Aquello que en un inicio era un elemento fundamental de su encanto, posteriormente se convierte en un defecto intolerable para Cindy. La sencillez ahora se presenta como carencia de convicción y aspiraciones.
Cindy se muestra desconectada de su
entorno, ausente. Quizá esa es la razón por la que inicialmente se empatice más
con Dean, quien parece más comprometido con el vínculo. Más tarde descubrimos que
esa lejanía es el resultado de los actos de los hombres, una canalización de sus
anhelos y sueños negados. A lo largo de
su vida, ha tenido que enfrentar la incapacidad con la que su padre y parejas manejan
sus emociones. Agresiones, alcoholismo y violencia psicológica.
La tensión crece exponencialmente.
Intentos desesperados por salvar el amor venido a menos, casi extinto, se
traducen en decisiones erradas que profundizan el abismo. Habrá que hacerlo por
la familia. Apego a lo que alguna vez fue. Los daños colaterales se acumulan. La
decisión más difícil no es separarse, es romper el ciclo.
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